
El T-MEC y la destrucción del campo mexicano.
Si hay un ámbito donde el libre comercio mostró su fracaso estructural, es la agricultura. Ahí se desplomó la promesa de que la apertura traería eficiencia, crecimiento y bienestar. El TMEC no corrigió la asimetría entre México y Estados Unidos; la institucionalizó. Ambos países conservaron la posibilidad de apoyar a su sector agropecuario como si partieran de condiciones semejantes. No es así. Estados Unidos sostiene a sus productores con subsidios, seguros, crédito, infraestructura y tecnología. México los expuso con mucho menos respaldo. Eso no es competencia: es una relación estructuralmente desigual. Esa es la clave que suele ocultarse. México no compite solo contra agricultores estadunidenses, sino contra el Estado estadunidense. Detrás de cada tonelada de maíz, trigo o soya que entra al país hay un sistema público que reduce riesgos y garantiza ingresos. Del lado mexicano, amplias regiones rurales enfrentaron la apertura con baja productividad, escaso financiamiento y una política pública fragmentada. El resultado fue previsible: los productos importados desplazaron a los productores nacionales y erosionaron la base económica del campo. El maíz lo sintetiza todo. México, su centro de origen, se volvió crecientemente dependiente de importaciones provenientes de Estados Unidos. Lo que era el núcleo de la alimentación y de la economía rural quedó subordinado a una lógica externa. Eso no es modernización agrícola. Es pérdida de control sobre la base material del país. Y esta situación ya no es solo económica: es política. Detrás del maíz barato no están únicamente los agricultores estadunidenses, sino una coalición de intereses asentada en el cinturón cerealero del Medio Oeste y las Grandes Llanuras. México se convirtió en una salida decisiva para ese excedente subsidiado. Por eso el problema no es el comercio, sino el arreglo que lo sostiene: el tratado no abrió un mercado neutral; consolidó un mecanismo en el que México absorbe granos subsidiados que sostienen ingresos y poder territorial del otro lado de la frontera, mientras aquí se desmontan productores, comunidades y márgenes de soberanía.
Buscan ‘iluminar’ invernaderos y mejorar cultivos.
En entrevista, Ramiro Robles, director de desarrollo de negocios en Signify, explicó que, aunque tradicionalmente en el País la agricultura se hace a campo abierto, la realidad es que tanto las ondas de calor como el exceso de lluvias, producto del cambio climático, reducen la productividad del campo.
José Romero: El T-MEC y la destrucción del campo mexicano .
Si hay un ámbito donde el libre comercio mostró su fracaso estructural es la agricultura. Ahí se desplomó la promesa de que la apertura traería eficiencia, crecimiento y bienestar. El TMEC no corrigió la asimetría entre México y Estados Unidos; la institucionalizó. Ambos países conservaron la posibilidad de apoyar a su sector agropecuario como si partieran de condiciones semejantes. No es así. Estados Unidos sostiene a sus productores con subsidios, seguros, crédito, infraestructura y tecnología. México los expuso con mucho menos respaldo. Eso no es competencia: es una relación estructuralmente desigual.
Reforma permitirá otorgar seguridad social a 80% de jornaleros en México: diputado.
La reforma en materia de certificación laboral en la producción agropecuaria permitirá regularizar a más de 80 por ciento de jornaleros mexicanos que no cuentan con seguridad social, en momentos en que el respeto a sus derechos no es sólo imperativo ético, sino requisito de mercado, señaló el secretario de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, Jesús Cuanalo Araujo (PVEM). Luego de que el miércoles la Cámara aprobó las modificaciones para que la producción agrícola no sea a costa de la deforestación, el legislador indicó que, por ejemplo, la Unión Europea ya condiciona el acceso a su mercado de productos con trazabilidad de los recursos naturales y de los derechos laborales.
Sectores agrícola y pesquero, sin apoyo en combustibles para mayo.
En un entorno marcado por la incertidumbre global que genera el conflicto en Medio Oriente y una aparente tregua en el incremento de los precios, productores agrícolas y pescadores no contarán con apoyos del gobierno para amortiguar subidas en el costo de los combustibles durante mayo. Este jueves, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo en el que se dan a conocer los estímulos fiscales a la gasolina y al diésel en los sectores pesquero y agropecuario para el quinto mes del año. Ahí se lee que ni la gasolina de bajo octanaje (mejor conocida como Magna) ni el diésel contarán con apoyo. Estos estímulos son independientes de los que Hacienda divulga cada viernes para el público en general. Mientras estos se aplican para todos los consumidores y buscan suavizar los cambios en los precios en las estaciones de servicio, los dirigidos a los sectores pesquero y agropecuario funcionan como beneficio específico para productores, con reglas y mecanismos propios.
Inflación anual se moderó a 4.53%, pero verduras y frutas suben 23%.
La inflación a los consumidores cedió ligeramente en la primera quincena de abril, pese a las presiones generadas por el alza de los precios de las frutas y verduras, de acuerdo con la información divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En la primera mitad del mes, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un avance quincenal de 0.11%, con lo que en su comparación anual la inflación se ubicó en 4.53%, por arriba del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/- 1 punto porcentual. Así, la inflación en México se desaceleró levemente desde el dato de 4.55% de la segunda quincena de marzo, pero hiló su cuarta quincena por arriba del rango objetivo del banco central.
CNA prevé escenario “muy negro” para el campo mexicano los próximos tres años
De acuerdo con el tesorero del Consejo Nacional Agropecuario, a nivel regional, la crisis hídrica agrava la situación ya que estados como Sonora y Sinaloa registran presas prácticamente vacías, lo que ya provocó que dejaran de sembrarse más de 114,000 hectáreas de maíz el ciclo pasado. El sector agropecuario en México enfrenta una de las coyunturas más complejas de los últimos años, con un panorama que, de acuerdo con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), apunta a un “escenario muy negro” al menos para los próximos tres años. Gerardo García Menaut, tesorero del organismo, comentó a El Economista que la llamada “tormenta perfecta” ya afecta de lleno a los productores con un incremento en el costo de insumos y fertilizantes, presiones internacionales derivadas de conflictos geopolíticos, un tipo de cambio menos competitivo, así como afectaciones climáticas y sanitarias.
Certificación laboral agrícola, beneficio a jornaleros sin seguro social: comisión de Medio Ambiente en San Lázaro
La reforma en materia de certificación laboral en la producción agropecuaria permitirá regularizar a más de 80 por ciento de jornaleros mexicanos que no cuentan con seguridad social, en momentos que el respeto a sus derechos no es solo un imperativo ético, sino un requisito de mercado, señaló el secretario de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, Jesús Cuanalo Araujo (PVEM). Luego de que este miércoles la cámara aprobó las modificaciones para que la producción agrícola no sea a costa de la deforestación, el legislador indicó que, por ejemplo, la Unión Europea ya condiciona el acceso a su mercado de productos con trazabilidad de los recursos naturales y de los derechos laborales. En entrevista, detalló que la reforma busca certificar las condiciones laborales de los jornaleros que producen alimentos de exportación, pues los consumidores nacionales y de otros países cada vez exigen más el sentido social y la sostenibilidad en los productos.










