
Cae a mínimo histórico la producción de sorgo.
La producción mexicana de sorgo tocará su nivel más bajo en más de 40 años, al cerrar el ciclo agrícola 2025-2026 con 3.3 millones de toneladas, una caída anual de 20.5 por ciento, de acuerdo con un reporte de la Oficina en Ciudad de México del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). La baja se atribuye a la falta de rentabilidad del grano, el endeudamiento de los productores y la sequía. Para el ciclo 2026-2027, el USDA prevé otra reducción de 6.1 por ciento en la producción. Rodrigo Trejo, analista del USDA, explicó que los precios internos no cubren los costos de producción, por lo que los agricultores están abandonando el cultivo. Además, la escasez de agua reduce el rendimiento de las superficies que permanecen sembradas. El área cosechada disminuyó 16.7 por ciento de 2025 a 2026, a un millón de hectáreas, y se prevé que disminuya otro 10 por ciento en el siguiente ciclo; Tamaulipas, principal productor del país, dejó de sembrar 239 mil 615 hectáreas; a ello se suma la competencia del maíz amarillo de Estados Unidos. Aunque México tiene una alta demanda de granos para alimentación animal, los productores pecuarios prefieren importar maíz estadounidense por su menor precio y la infraestructura ferroviaria y de almacenamiento disponible.
Independencia y soberanía. ¿Y la autosuficiencia alimentaria?.
Los dos primeros conceptos se entremezclan en su significado y, durante esta coyuntura de precampañas, combinada con el mes patrio, se han vertido en todos los discursos. Pero, en los tiempos actuales, la autosuficiencia es determinante de todos los demás. Ciertamente somos un país en todo lo que implica, pero ello no nos hace soberanos; tan solo veamos, ¿qué pasaría si el troglodita de Trump nos cierra la llave de la importación de granos? A pesar de que se ha hablado mucho de la autosuficiencia, nuestro país no tiene políticas públicas que apunten a ello; más bien, ha resultado lo contrario. De ser centro de origen del maíz, nos convertimos en los principales importadores; de haber ocupado el tercer lugar en producción de café, ahora importamos la mayor parte del consumo, cafés inferiores que la Nestlé procesa para hacernos consumir café soluble; son solo dos ejemplos de la vida diaria. Hay programas, sí, hasta elevados a rango constitucional: Sembrando Vida, Producción para el Bienestar, Precios de Garantía y Fertilizantes, pero, además de que no articulan cada uno su cadena de valor, aparecen descoordinados entre sí, y al final no es posible derivar en metas precisas para el sector productivo de manera integral; deben ser evaluados. Es bueno hacer comparativos como para mirarnos en el espejo. China es un país de más de mil 400 millones de habitantes y 108 millones de hectáreas de superficie productiva. México tiene 134 millones de habitantes y cerca de 25 millones de hectáreas de superficie productiva. Pero China es prácticamente autosuficiente y nuestro país importa su comida básica.
FAO prevé producción mundial de maíz de 1,309 millones de toneladas en 2026.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) pronosticó que durante 2026 la producción mundial de maíz alcanzará 1,309 millones de toneladas, 0.6 % menos que en el previsión de junio.En ese escenario, el ciclo 2025-2026, Estados Unidos fue el principal país productor mundial de maíz y para el ciclo 2026-2027 se prevé que se mantenga en el mismo lugar.En tanto, México en el ciclo 2025-2026 se ubicó en el octavo lugar y se prevé que para el ciclo 2026-2027 suba al séptimo lugar. La reducción que se prevé en el pronóstico de la producción mundial al cierre de 2026 obedece principalmente al empeoramiento de las perspectivas de las cosechas en la Unión Europea, donde el calor y la sequedad persistentes durante el verano en las principales zonas productoras, en particular Francia y Polonia, deterioraron las condiciones de los cultivos y redujeron las expectativas de rendimiento por debajo de los promedios quinquenales.
Protegen cultivos de riesgos climáticos.
En Zumpango y el Valle de Teotihuacán, la Secretaría del Campo destinó más 2 mdp para los productores. Para proteger los cultivos de cebada ante los riesgos derivados de fenómenos climatológicos extremos, la Secretaría del Campo destinó 2 millones 250 mil pesos del Fondo de Aseguramiento Cebadero en beneficio de mil 300 productoras y productores de las regiones de Zumpango y el Valle de Teotihuacán, informó María Eugenia RojanoValdés. La secretaria del Campo del Estado de México destacó que para el ciclo agrícola Primavera-Verano2026la prima total de aseguramiento asciende a 7 millones 521 mil 200 pesos. La aportación del gobierno estatal representa 30% del total y contribuye a la protección de 4 mil hectáreas de cebada, con una suma asegurada de 8 mil pesos por hectárea.
Productores agroindustriales del sureste apuestan por la sustitución de importaciones.
Productores, proveedores y transformadores de alimentos localizados en Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Veracruz apuestan por sustituir importaciones para el abastecimiento de hoteles, restaurantes y comercializadoras con producción regional, explicó Óscar García, director general de Integradora de Destinos México (IDMX). La región tiene grandes productores de limón persa, pitahaya, aguacate, miel de abejas y chile habanero. En el rubro pecuario con proveedores de cárnicos, incluidas carnes exóticas como cocodrilo, jabalí, faisán y venado. La transformación agroalimentaria también tiene presencia con aceite de aguacate, mezcal y tequila, entre otros. La plataforma no se limita a organizar encuentros entre productores y compradores, sino que gestiona directamente la compraventa de mercancías al extranjero, ante el aumento en la demanda de estos servicios, “empezamos con azúcar para Puerto Rico, luego papaya y limón persa, entre otros”.
Reportan retrasos en la cosecha de soya en EU.
Los procesadores de soya en el medio oeste de Estados Unidos están ofreciendo primas elevadas por entregas inmediatas de la oleaginosa, ya que las lluvias persistentes retrasan la cosecha temprana, lo que reduce la oferta y obliga a algunas plantas a reducir la producción, según entrevistas con comerciantes de granos y datos de empresas publicados. La intensa competencia por la soya ha disparado los precios al contado, creando una ganancia inesperada para los agricultores que logran cosechar sus cultivos y llevarlos al mercado, o vender las últimas partes de sus cosechas anteriores. La capacidad de procesamiento de soya en Estados Unidos se ha expandido en los últimos años, principalmente por la creciente demanda de biocombustibles. El USDA ha proyectado que las plantas procesadoras molerán la cifra récord de 2,780 millones de bushels de soya en la presente campaña agrícola, un ritmo acelerado impulsado por los sólidos márgenes de ganancia. Sin embargo, algunos trituradores han tenido dificultades para seguir funcionando este mes, según los analistas, a medida que disminuyen las existencias de la cosecha del año pasado, mientras que la cosecha de 2026 ha tenido un comienzo lento. Charlie Sernatinger, vicepresidente ejecutivo de Marex, dijo que hay “muchas plantas procesadoras desesperadas por conseguir soya”, con la posibilidad de que se enviara desde el este. El jueves, la prima de soya alcanzó 85 centavos por bushel para la soya entregada hasta el sábado. La cosecha de soya en los campos de Iowa, está a semanas de ser recolectada.
Pega crisis de agua.
La crisis hídrica constituye una problemática ambiental determinante en el futuro de la Megalópolis, planteó el proyecto del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). “Más allá de episodios coyunturales de escasez, se trata de una condición derivada de la sobreexplotación sistemática de los acuíferos, la pérdida de capacidad de recarga natural, la degradación de ecosistemas asociados al agua y un modelo de gestión fragmentado”, expuso el documento sujeto a la consulta pública hasta el 22 de noviembre. El Valle de México se asienta en acuíferos con balances hídricos negativos, tras décadas de extracción por encima de la recarga natural, mientras prosigue la urbanización intensiva que suprime áreas para infiltrar la lluvia.
Sequía acaba con cultivos en Chiapas.
“El río de Chamic, uno de los brazos del río Grijalva, está limpio; esto no lo habíamos visto nunca. Sus aguas empiezan a aclarar en marzo, que es cuando se dan las últimas lluvias, pero ahora está limpio”, cuenta un campesino de San Gregorio Chamic, en el municipio de Frontera Comalapa, que ha visto mermar la producción de papaya y chile habanero por la falta de lluvia desde el mes de junio. Por la sequía, que se ha prolongado por más de dos meses y medio en Chiapas, en el municipio de Las Rosas la producción de papausas (fruta tropical exótica y de temporada) es escasa, con frutos dañados. “Los árboles tienen poca fruta, pero ha salido dañada porque no ha llovido”, reseña Sebastiana García. En el predio del padre de Sebastiana, en los límites de Socoltenango, no son las papausas en mal estado la principal preocupación en este momento, sino el sembradío de maíz que se perdió y que da sustento para comer durante un año, porque las matas que no alcanzaron un metro de altura están marchitas, sin ninguna posibilidad de desarrollo.
El Niño “muy fuerte” golpeará a México: sus efectos amenazan con sacudir el campo y la pesca
México se encamina hacia un cierre de año donde el fenómeno de El Niño, que los expertos clasifican de intensidad “muy fuerte”, traerá impactos que irán más allá de cambios en la temperatura y las lluvias en diversas regiones del país. Este fenómeno, que forma parte del ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), puede afectar la producción agrícola y pesquera, modificar la disponibilidad de alimentos, elevar los costos de algunas cadenas productivas y generar presiones sobre los precios. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicado este mes, advierte que los efectos económicos de este fenómeno serán persistentes sobre el crecimiento económico. Para América Latina y el Caribe, la CEPAL estima que “El Niño” puede provocar una pérdida acumulada equivalente a 2% del PIB regional durante los tres años posteriores al fenómeno, con alrededor de la mitad de esa pérdida concentrada durante el primer año. Además de que puede sumar hasta 4.8 millones de personas a la pobreza en la región.










